10 de Febrero, 2010, 10:30: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo quinto: "Siempre tenemos la impresión de que podríamos hacer mejor lo que otros hacen. Desgraciadamente, no tenemos el mismo sentimiento hacia lo que nosotros mismo hacemos” ( Emil Cioran, 1911- 1995; filósofo rumano)

Alguien con apellido de premio literario importante dijo una vez que un cuadro en un museo es, posiblemente, lo que más tonterías del mundo tiene que escuchar.

Pero tal y como está el patio, me da la sensación que las botellas de vino le han arrebatado semejante honor, y que en los tiempos que corren ganan por goleada hasta al más abstracto de los cuadros.

Tanta majadería concentrada cada vez que aparece una botella en una mesa no puede ser buena.

... barcos

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9 de Febrero, 2010, 9:51: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo cuarto: “La enfermedad hace agradable la salud; el hambre la saciedad; la fatiga el reposo. Heráclito de Éfeso, 535 a. C.- 484; filósofo griego.)

Leo un artículo de señor principal que sostiene la tesis que yo he venido propugnando, y que muchos viejos –antiguos- lectores pueden atestiguarlo si fuera necesario, sobre lo muy peligroso y nocivo que es hacer deporte. Hacer deporte en general y, sobre todo, hacer deporte a partir de cierta edad.

Y vaya por delante que sí, que yo practico ejercicio. Mi preferido consiste en estar sentado. Y es verdad, reconozco que también es peligroso. Porque me siento en un butacón con un libro entre las manos y, no sé cómo, al cabo de un rato ya no estoy sentado sobre las posaderas, sino sobre los riñones. Si al correr lo llaman footing supongo que a lo mío habría que llamarle chairing. O algo así. Admito que hay días de asueto en que el chairing me deja desriñonado y si lo que he elegido han sido periódicos, aburrido y desesperado.

De todas las formas estar sentado en casa es lo menos peligroso, como ejercicio físico que conozco, salvo en un excepción, tal y como están las cosas, si la televisión está encendida mientras tanto, el chairinmg puede originar trastornos mentales. De los severos. Y sin curación.

... gatos divinos

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8 de Febrero, 2010, 9:45: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo tercero: "Odio la televisión. La odio como a los cacahuetes. Pero no puedo dejar de comer cacahuetes" (Orson Welles, 1915 - 1985, director estadounidense)

Los que ronden -o superen- los 40 podrán comprenderme. Recordareis conmigo que ocupó durante años un lugar preferente en los salones de nuestras casas. A su alrededor nos reuníamos las familias enteras, y su presencia posibilitó que fuéramos testigos de momentos memorables y tristes. Gracias a ella todos subimos a la luna, disfrutamos de nuestra fauna ibérica y lloramos muchas muertes sin sentido. Sin salir de nuestra habitación recorrimos nuestro mundo y más allá, cantamos y vencimos en Eurovisión, ganamos en concursos muchos apartamentos en Torrevieja y alguna lágrima vertimos con Heidi, y Marco y una tal Laura Ingalls que vivía en una pequeña casa de una pradera.

Hoy las cosas han cambiado y seguramente lo hayan hecho para bien, pero a veces tengo mis dudas. En nuestras casas albergamos varios televisores con programación a la carta, y ya no vivimos en blanco y negro. El color todo lo invade, principalmente el rosa. Nadie se acuerda de Jana Escribano, ni de Lalo Azcona. A nadie parece importarle quiénes fueron Tico Medina y Alfredo Amestoy. Son recuerdos del pasado en un mundo de vértigo que no perdona la falta de variedad. Esa misma variedad de la que hoy disfrutamos pero que, salvo honrosas excepciones, sustituye el talento por la verborrea, la elegancia por la estupidez y la profesionalidad por los resultados económicos; esa variedad que hace que mientras que los padres investigan huellas en el salón sus hijos luchen con Narutos y Digimones en sus dormitorios.

Los nuevos tiempos traen nuevos programas, y la clave está en saber escoger. Hoy la picardía de Shin Chan haría sucumbir la inocencia de Cleo, Tete y Coletas Telerín. Pero mientras que Belén Esteban se ría de ello, o Jesús Mariñas pretenda explicar el porqué del color de las bragas de la ex novia de Paquirrín, prefiero recordar lo que sentía a mis trece años, cuando en el programa 300 millones un avión de Iberia surcaba de este a oeste la pantalla de aquel televisor en blanco y negro y dentro del cual mis sueños también volaban, mientras mi madre, puntualmente, traía la cena de todos a la mesa del salón.

Lunes nostálgico. Demasiado nostálgico.

... la imprenta

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5 de Febrero, 2010, 10:31: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo segundo: “Sin el tiempo, esa invención de Satanás, el mundo perdería la angustia de la espera y el consuelo de la esperanza” (Antonio Machado, 1875 - 1939; poeta español)

Abro un libro (el aburrimiento es muy malo), y empiezo a leer la introducción (que, casualmente, es lo primero que trae):

"Procedente de la India, el tantra no es sólo una técnica sexual sino que va más allá y busca la unión total entre los integrantes de la pareja y su comunión con el mundo. El tantra realiza una búsqueda interior y aprovecha la energía del sexo para fomentar la vitalidad, la fuerza interior y el placer. El tantra en una forma de vivir y de actuar que participa en muchos aspectos de nuestra vida".

Mal empezamos. Vale, muy bien, "eso" es el tantra, es decir, una frase muy larga y que queda muy bien (como la mayoría de ellas) pero que no me aclara nada de lo que yo estaba buscando desde que me interesé por el tema cuando en una revista leí aquello tan prometedor de: "... el tantra puede alargar los encuentros amorosos durante horas, involucrar en ellos a todos los sentidos, incrementar el placer y volverlo más exquisito".

Uno es así de espiritual.

No me desanimo y sigo leyendo:

"El tantra propone aprovechar la kundalini, es decir, la energía psicosexual sagrada, localizada en la zona sacra, y elevarla mediante ejercicios y la respiración, hasta que pase por los siete chakras. En el momento en que el individuo consigue liberar su energía está en armonía consigo mismo y el mundo. Para practicar el tantra correctamente se requieren años de experiencia".

Y hasta aquí. ¡Hala! ¿Años practicando? ¿Años buscándote los chakras a estas edades? ¿Pero qué se han creído? Y encima sin garantías. Imagínate que después de taitantos años, dos meses, tres semanas y dieciocho días intentando aprovechar la kundalini estás a punto de controlar el sexto chakra y, de repente, te das cuenta que por haber bebido agua del grifo (anda y que no tienen plomo las tuberías), o por haber comido más gominolas caducadas que de costumbre (los efectos de los colorantes en el sexto chakra no están muy documentados, creo), se te ha atrofiado el séptimo y no puedes seguir.

Hombre que no es serio. Por supuesto que todos queremos alargar los encuentros amorosos, involucrar en ellos a todos los sentidos, incrementar el placer, volverlo más exquisito... bla, bla, bla; y hasta, si me apuran, a ir a buscar los chakras allí donde estén, pero claro.. todo antes de cumplir los 111 años (la viagra es buena pero no es lourdes). Que no digo yo que no exista otra vida después en la que poder aplicar la técnica que con tanta paciencia podemos aprender ahora, pero a ver quien te garantiza que al final no acabas reencarnándote en un eunuco cualquiera. Por ejemplo. Hasta el lunes pues.

... más "historias extra-ordinarias"

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4 de Febrero, 2010, 10:18: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo primero: "Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no". (Gabriel García Márquez, 1927; escritor colombiano)

Ya desde la escuela nos enseñaron que los nombres podían llevar unos sufijos indicativos de aumento o disminución (-ón, -azo, -ote, o -ito, -illo, -ico, -ín, etc.). Después, cuando fuimos haciéndonos mayores y en la Universidad aprendimos algo por excepción, supimos que esa regla no era tal, pues muchas veces se la saltaba a la torera la mismísima gramática significando incluso lo contrario. ¡Y mira que se pueden poner ejemplos!

Según lo dicho, el aumentativo de "pelo" sería "pelón". Pues no, señor. "Pelón" es precisamente el que no tiene nada de pelo, el que carece de él o tiene muy poco. El aumentativo de "rabo" sería "rabón", que no significa cabalmente el que tiene un rabo muy largo o grande, sino el que se ve privado de él o lo lleva muy corto. "Cabrón" no es el aumentativo de "cabra" simplemente, sino el macho cabrío, beche u otros muchos afines que se preocupan de las demás parejas, menos de la suya. "Plumón" no lo es de "pluma", sino muy al contrario, la pluma más delgada y suave, o el colchón de esa pluma y que él, a su vez, tampoco lo es de "colcha". "Pulgón" y "ratón" no lo son de "pulga" o "rata" o de un "rato" largo hablando, sino que se trata, respectivamente, de un insecto parásito o un roedor, por lo general, más pequeño que la rata. "Capón" no es una "capa grande" que abrigue, resguarde y cubra a alguien o salgo, sino, paradójicamente, el que ya no puede cubrir a nadie y se queda como comestible navideño. "Coñón" dícese de la persona burlona o bromista, y "coñazo" es esa misma persona o cosa pesada y molesta y que ignoro por qué vericuetos aparentan los aumentativos del "coño" femenino.

Anda y que no nos meten cosas inútiles en la cabeza.

... peligroso realismo

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3 de Febrero, 2010, 8:53: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo quincuagésimo: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió. (Proverbio mongol)

Es una pena muy grande, honda, profunda. Y no es para reírse. Lo de que la vida ya no es como antes, que escuchaba en cada sermón de mis abuelos cuando era crío (¡hace tanto de aquello!) y me pasaba los veranos en el pueblo... va a ser verdad, y ahora me entero. La mejor prueba de todas, irrefutable a todas luces, es la ausencia, de unos años para acá, y en claro presunción de desaparición, de alguna canción verbenera que reciba los honores de "canción del verano".

Es verdad que cada verano tienes su cancióndelverano, una canción estúpida que, sin embargo, cantamos a la menor ocasión, y que se va apagando poco a poco dejando regusto a playa, sol y vacaciones hasta el año siguiente. Sin embargo, y ya a estas alturas de febrero, por más que hago memoria no logro recordar la del verano pasado. Y mira que lo han intentado hasta con todo un silbido clásico que durante 20 años ha martirizado las mañanas y tardes de la televisión estival, gracias a las repeticiones de Chanquete, Julia, Tito, Piraña, Javi, Bea y Desy..., creo que me dejo a alguno. Pero ni con ésas. Ni el remozado silbido de Verano azul ha logrado reavivar el espíritu de los versos con rima facilona, el compás medido de la música, el bailecito pegadizo por si hiciera falta salir a bailarla con dos copas de más... nada.

Si hemos movido el cu-cu, hemos cazado el venao, sentido la Macarena, comprendido el aserejé y sabido que se la llevó, el tiburón, que el tiburón se la llevó, se la llevó, por qué nadie tiene compasión del probe Miguel, como representante de los nostálgicos y provocan que, Ave María, alguien nos susurre al oído, como hizo en los 70 Rafaella Carrá que para hacer bien el amor hay que venir al sur. Ya nadie cree en ser amigos para siempre, como insinuaban Los Manolos, nadie se pone colorado cuando lo miran, que aseguraban las Papá Levante, se prohíben las barbacoas como las hacía Georgie Dann y gritar, a todo trapo, booooomba, no está bien visto. Lástima, pero hemos perdido un tesoro que será difícil, por muy cíclica que nos pinten la vida, recuperarlo de nuevo.

Ya nada es lo que era.

... cerillas

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2 de Febrero, 2010, 11:09: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo noveno: "La prueba de toda verdad reside, sencillamente, en su eficacia" (William James, 1842-1910; filósofo estadounidense)

Sé que es extraño (aunque hace un tiempo llegó a haber un debate público sobre los calcetines con rombos y a nadie le pareció mal), pero es que últimamente me quedo absorto en la sección de pescadería (de los carefoures, mercadonas y similares), que es un largísimo mostrador "a lavadero", con el pescado fresco, mecido en cuna de amorosas estrellitas heladas.

Alucino con la forma de utilizar el cuchillo de las pescaderas. Blanden el instrumento con una maestría, oficio y destreza que me recuerdan a Bruce Lee manejando los lun-cha-kus. Tienen esa especie de hacha pescadera que le birlan a una sardina la cabeza en un plis plas. Pregunta la eficiente pescadera a cualquier clienta: "¿quiere que le haga filetes"?, yo le imploro por lo bajini: "dile que sí". Sólo por verla manejar el endiablado cuchillo; ¡zas, zas, zas"! y lo que era un hermoso pescaíto con sus aletitas, sus ojitos saltones…¡son seis filetes!. Un espectáculo. Dorada, trucha, atún, jurel, lubina, congrio, merluza…en manos de estas pescaderas son asunto de alta magia y acuática limpieza porque con la manguera esa que pende del cielo se espabilan de lo lindo.

Digo yo que estas excelentes profesionales no serán de las que tienen un marido maltratador. A muchas mujeres no les vendría mal tomar lecciones prácticas en las pescaderías. Pa por si acaso.

... camadas

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1 de Febrero, 2010, 10:48: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo octavo: "Es un error capital teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los hechos” (Sherlock Holmes, 1887, detective asesor)

San Jerónimo recomendaba trabajar en algo, "para que el diablo te encuentre siempre ocupado". Por desgracia, hoy, en España, el diablo se siente como el Piraña en una pastelería: no sabe por dónde empezar. Casi cuatro millones y medio de personas andan buscando flores en un desierto laboral que se extiende irremediable como el fuego por un bosque de agosto. Estas son las cifras. Detrás están los duelos: las lágrimas de la pareja que pierde su casa, la angustia del padre que mira a sus hijas con cara de náufrago, el miedo del joven que dice la palabra "futuro" como si pronunciara "muro", y todo el mal rollo que cabe en 4.300.000 lunes al sol.

No suele ser habitaul en este blog hablar de temas tan principales, es verdad, pero resulta inevitable que al ver semejante páramo, en el jardín de al lado crezca el pesimismo, la querencia al empate, el virgencita que me quede como estoy, la cobardía. Por eso cuando el Gobierno nos pide por favor que compremos, porque ese es el camino de regreso al futuro, a alguno le da por pensar que una cueva con fuego es un refugio, y otro dice que los charcos también forman parte de la lluvia, y un tercero se consuela porque un sueño es verdad mientras no se despierta. Lo de siempre, ese tipo de migajas que, sin llegar a alimentar, al menos entretienen al estómago. Conclusión: mientras unos pasan de abrir las cartas del banco porque son malas noticias, otros las abren como si estuvieran desactivando una carta bomba.

Y como en estas circunstancias, ni San Obama es capaz de vender caramelos a la puerta del cole, urge pensar en una receta alternativa, cualquiera que no incluya el consumo entre sus ingredientes. No sabemos cuál puede ser la buena, pero tal vez los que mueven los hilos tengan una pista. De hecho, si fueron capaces de sacar una burbuja de un ladrillo, podrán improvisar otro truco, ¿o no? Igual el problema es que van faltando conejos, porque chisteras hay dos por sucursal.

El caso es que nos hundimos y no quedan flotadores en segunda clase. Por tanto, solo hay dos opciones: ponerle una vela a San Andrés o amotinarse para sustituir a la tripulación, ya que al parecer no sabe navegar a contra viento. No se le puede decir a un moribundo que "todo se arreglará". Hay que ponerse en su pellejo, y eso es justo lo que no está dispuesto a hacer el capitán, con lo cual, difícilmente podrá encontrar un cabo para rescatar a quien se ahoga todos los días.

Alguien dijo que "el cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a trabajar nada más levantarnos y no deja de funcionar hasta entrar en la oficina". Dicho de otro modo: lo bueno del trabajo, además del dinero, es que te aísla de los problemas. Lo malo de que falte, además del dinero, es que hoy, en España, hay casi cuatro millones y medio de personas buscando refugio.

Cosas del lunes. Otra vez.

... despedida a la francesa

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30 de Enero, 2010, 14:54: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo séptimo: “Todo es posible, a menos que no lo sea. (Proverbio italiano)

No soy yo muy aficionado a la moda de tatuajes, piercings y/o demás mutilaciones corporales, pero tal y como están las cosas por esos mundos de dios, colocarse -es un suponer- una argolla en el pene, no deja de ser un juego de niños si lo comparamos con ciertas aficiones a las que parecen estar abonados por otras latitudes.

Cierta tribu aborigen australiana, adoradores ellos de un dios que se presenta bajo la forma de un lagarto, tienen la costumbre de dividir el pene de sus miembros por la mitad, desde el glande hasta la base, para que su falo se parezca lo más posible al de su ídolo.

Un ídolo que, como buen saurio que se supone que es, tiene dos penes, como la mayoría de estos simpáticos animalitos, por aquello de las dificultades que tendrían para la penetración debido a su rígida cola si sólo tuvieran uno.

Alguien debería decirle a estos simpáticos australianos que "dos" suele ser la suma de "uno" más "uno", pero nunca de "uno" partido a la mitad. De todas formas dos a la vez tienen que tener su encanto.

Supongo.

... más "historias extra-ordinarias"

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28 de Enero, 2010, 10:36: pelucheGeneral

Capítulo Milésimo quingentésimo cuadragésimo sexto: "Aquí yace Ezekial Aikle muerto a la edad de 102 años. Los buenos siempre mueren jóvenes." (Epitafio en una tumba del cementerio de East Dalhousie, Nueva Escocia)

No debe de ser fácil decir algo ocurrente, algo original –y mucho menos divertido- cuando estás viendo que una señora de negro te está rondando. Sin embargo, hay quien ni en momentos tan apurados es capaz de sacar a relucir su ironía sin perder el sentido del humor.

A algunos les sale la vena dramática, como a la poetisa estadounidense Emily Dickinson susurrando “..la niebla está subiendo”; y a otros les da por protestar por lo inconveniente del momento en que la parca les hace la visita, como Arquímedes gritando: “!Espere hasta que haya solucionado el problema!”.

Los hay que se sienten aliviados, como la actriz Ethel Barrymore pronunciando en el lecho de muerte: “me da igual morirme, soy feliz”; y los que expresan deseos mundanos, como el dramaturgo Anton Chejov cuando -en tan final situación- lo único que se lke ocurrió decir fue: "pues hace mucho que no tomo champán”. Las hay desde lo más despistado, Diana de Gales diciendo “Dios mío, ¿qué ha pasado?”, hasta aquellos que lo tienen más claro que el agua, John Lennon diciendo: “me han disparado”.

Aunque pocos tan oportunos para decir una buena última frase como John F. Kennedy el día que lo asesinaron en Dallas cuando, respondiendo a la afirmación de la esposa del Gobernador de Texas: ”no podrá decir que Dallas no lo quiere...” pronunció, mientras recibía un disparo, el famoso “es obvio”.

... bandejas de hielo

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